MARCO TEÓRICO


El impulso por supervivir es el factor más simple y a la vez más complejo de la vida de los seres humanos, tal vez es por eso por lo que el hombre, instigado por sus deseos, lucha día a día por alcanzar su bienestar. Es la característica humana llamada esperanza la que ayuda, sobre cualquier otra cosa, a los individuos y les impulsa a alcanzar ese estado tan anhelado llamado felicidad.

Colombia presenta un índice de pobreza muy alto, superando la mitad de la población. La tasa de desempleo en Medellín está situada en el 17.7%, pero la de subempleo alcanza el 31%, con lo cual se acumula una cifra cercana al 50% según las estadísticas y los censos hechos por el gobierno Colombiano[1].

Todo esto se ha generado por los bajos ingresos que la población trabajadora alcanza a ganarse. Aunque también se ve influenciado por aquellos factores como lo son la falta de justicia social, de libertad y de igualdad, todo esto semejante a los que conocemos como Derechos del Hombre y del Ciudadano. Frente a esta problemática surgen situaciones sociales como lo son el narcotráfico, el desplazamiento, conflicto armado, prostitución, mendicidad, entre otras, por llamarlo así, “salidas fáciles”.

Según informes del DANE[2] en el censo del 2006 sobre desempleo, se afirma que en Colombia hay alrededor de 8 millones 300 mil personas subempleadas aproximadamente discriminadas de la siguiente manera: Las ciudades con mayor cantidad de personas trabajando en la informalidad son: Cúcuta (70,5%), Montería (69,2%) y Pasto (67,9%); y las que menos cantidad de personas tienen trabajando en la informalidad son: Manizales (54,8%), Medellín (51,5%) y Bogotá (50,8%)[3]; es decir, personas dedicadas al trabajo informal que, sin salarios fijos, sin prestaciones y en la mayoría de los casos sin ningún tipo de seguridad social, logran suplir a duras penas sus necesidades básicas.

En el país aproximadamente 6 millones de personas que trabajan informalmente, en su mayoría, en las grandes ciudades, alcanzan su sustento con negocios caseros, elaboración y distribución de todo tipo de mercancías, ventas en cualquier lado y muchas otras actividades que llenas de ingenio, con su particular manera de supervivir configuran cada uno de los espacios de esta metrópolis de cemento y que componen el concepto de lo que puede conocerse comúnmente como “el rebusque".

Esta figura de “rebuscarse la vida” parte del colectivo general de aquellos que diariamente habitan la calle, pero que dentro de un lenguaje más técnico es conocido como empleo informal el cual se refiere a una economía independiente, no asegurada, basada en ganarse la vida por su propia cuenta, sin un salario fijo; es para un gobierno aquel o aquella empresa o microempresa que no están legalmente constituidas.

La falta de oportunidades favorables de trabajo, lleva a la gente a recurrir a la informalidad laboral y sobre todo a su recursividad en la oferta de servicios personales, herramientas de trabajo y soluciones a problemas domésticos; el eventual crecimiento del sector informal, según explica Alejandro Gaviria una de las consecuencia es la incapacidad del sector formal para absorber el exceso de mano de obra disponible en las ciudades.

En Medellín, no menos de ocho mil personas[4] trabajan en actividades típicamente informales consideradas de “rebusque” en su mayoría en las calles del centro de la ciudad y de 1000 a 2000 lo hacen en los semáforos. El control de estas personas que trabajan en estos sitios haciendo malabares y piruetas es complejo debidoa los problemas antes mencionados “la venta de minutos de celular es lo más visible en las calles, pero en los semáforos lo más normal es encontrar la rápida venta de comestibles (confites, rosquillas, galletas) flores, música y libros pirateados y en época de vacaciones, hasta piscinas inflables y flotadores”[5]más en la periferia de los barrios populares, comunas y hasta en los propios complejos comerciales se pueden encontrar valiosas muestras de lo que es en esencia esta práctica.

El rebusque, en el Valle de Aburrá y en Medellín particularmente, está por todas partes, se pueden observar quienes trabajan de diversas maneras por fuera del sistema laboral tradicional y normal, quienes a costa de cualquier cosa, aplican la creatividad para mantenerse activos, incluidos y productivos; lo cual se denomina economía de supervivencia.

Pero no todos están de acuerdo frente a esta particular forma de “ganarse la vida”; pues los puntos de vista son múltiples, tanto desde el ciudadano común y corriente, en este caso “Alejandra” que comenta en uno de las cadenas radiales del país que “las personas tienen el derecho de buscar la forma de sobrevivir y además es mejor que vendan en los semáforos que no que se pongan a robar y a deñar a los demás. Al contrario de lo que muchos piensan, creo que todos somos seres humanos y no es posible que existan personas con una mente tan mala y poco desarrollada que crean que la solución se resume en golpearlos o matarlos solo por no encajar en ese mundo que solo es perfecto para los que tienen con qué pagar dicha perfección, pero injusto con los que ruegan una oportunidad para salir de donde están o simplemente para mejorar este mundo decadente[6], como desde las mismas políticas que se emplean a nivel nacional y local desde la ley de reforma al Código de Tránsito, que en junio de 2008 prohibió a los conductores de vehículos comprar o dar limosnas en los semáforos y sus alrededores, la cual generó polémica en diferentes sectores, mientras los congresistas que lo aprobaron defendieron la iniciativa.

Esta norma estableció que los conductores no podrían "participar en actividades comerciales o benéficas en 200 metros a la redonda de semáforos, señales de tránsito, paso a nivel, pasos peatonales, separadores, bermas, ciclovías, ciclorrutas, estacionamientos, paraderos, todo tipo de puentes y en las zonas destinadas a la circulación de todo tipo de vehículos"[7]; De lo contrario se sancionaría con una multa equivalente a un salario mínimo legal mensual.

Los argumentos que se esgrimieron para la creación de esta norma se sustentaban en la intención de generar un mejor flujo en la movilidad de las urbes ya que “es uno de los grandes problemas de las ciudades colombianas” y enviar un llamado de atención a las entidades territoriales para generar nuevas posibilidades de empleo: "Lo están criticando, pero las cosas hay que verlas por el lado positivo. Con ese parágrafo, las autoridades territoriales tendrán que buscar alternativas de empleo para esos los vendedores informales o los desplazados, deben crear políticas públicas para atenderlos", dijo la congresista Gloria Stella Díaz, una de las autoras del proyecto original. El estado Colombiano desde su legislación, especialmente desde el Código de Trabajo* ha procurado defender y equilibrar los bienes y los intereses de los trabajadores.









[1] FERNANDO GUTIÉRREZ, José. El empleo en la ciudad de Medellín. (on line) http://www.bibliotecapiloto.gov.co/bib_autor/noticias/colombia/septiembre/01_09.htm (Consultado : 4 de mayo de 2010)


[2] DANE. Mercado Laboral- abril 2010 (on line) http://www.dane.gov.co/daneweb_V09/index.php?option=com_content&view=article&id=766%3Amercado-laboral--abril-2010-&catid=1%3Alatest-news&Itemid=1 (consultado: mayo 2 de 2010)


[3] Al Rebusque EN Revista Semana (10 de Diciembre de 2007) # 1336 p. 70-71(on line)
http://www.semana.com/noticias-nacion/rebusque/108233.aspx (

[4] Medellín Productiva, Competitiva y Solidaria (on line) http://www.medellin.gov.co/alcaldia/jsp/modulos/P_desarrollo/parte_II/mede_productiva/mede_productitiva41.jsp?idPagina=455 ( consultado: mayo 4 de 2010)



[5] CARACOL RADIO.COM. Trabajadores informales de Medellín protestan por la prohibición de ventas en los semáforos. (on line) http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=621123 (Consultado : 10 de marzo de 2010)


[6] Ibíd., http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=621123 (Consultado : 4 de mayo de 2010)


[7] CARACOL RADIO.COM. Si usted compra en los semáforos o da limosnas, será multado (on line) http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=619964 (Consultado : 4 de mayo de 2010)

  • La finalidad primordial de este Código es la de lograr la justicia en las relaciones que surgen entre {empleadores} y trabajadores, dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio social.